Cómo leer las finanzas de CABA con el esquema Ahorro-Inversión-Financiamiento

Analizamos las finanzas de CABA
Sobra plata, pero la cuenta no cierra. En el primer semestre de 2026 la Ciudad de Buenos Aires tuvo un superávit financiero de $917.000 millones: le entró más plata de la que gastó, incluida la obra pública. Pero que sobre plata no quiere decir que la cuenta cierre. Para entender por qué, alcanza con leer una sola hoja: el esquema Ahorro-Inversión-Financiamiento (AIF).


El esquema AIF es la forma estándar en que el sector público argentino muestra sus cuentas. Ordena todo en tres pisos. Arriba, lo que entra y sale todos los días (cuenta corriente). En el medio, la inversión (cuenta capital). Abajo, "por debajo de la línea", cómo se financió la diferencia: deuda nueva, deuda que se pagó y movimientos de caja.

Cuadro 1. CABA: esquema AIF resumido, acumulado enero-junio 2026 (miles de millones de $)

Concepto Monto
Ingresos corrientes 8.019
Gastos corrientes 6.115
Resultado económico (ahorro corriente) 1.904
Ingresos de capital 2
Gastos de capital 989
Resultado primario 1.008
Resultado financiero (superávit) 917
Fuentes financieras 1.336
Aplicaciones financieras 2.065
Otros conceptos no informados 189

Cifras redondeadas.

El cuadro se lee en tres bloques, que son los que le dan nombre al esquema:

  1. Ahorro. Es lo que queda de los ingresos corrientes después de pagar los gastos corrientes: sueldos, insumos, intereses y transferencias. Mide si el Estado cubre su funcionamiento diario con sus propios recursos. La Ciudad ahorró $1,9 billones, el 24 % de lo que recaudó.
  2. Inversión. Es el gasto de capital: obra pública, equipamiento y préstamos otorgados. Se financia primero con el ahorro y con los ingresos de capital, que en el semestre fueron casi nulos ($2.000 millones). La Ciudad invirtió $989.000 millones (gasto bruto) y, como el ahorro alcanzó para cubrirlos, el resultado financiero quedó positivo en $917.000 millones.
  3. Financiamiento. Es lo que pasa "por debajo de la línea": las fuentes (deuda nueva, uso de caja) y las aplicaciones (pago de deuda, aumento de caja). Si hay déficit, muestra cómo se cubrió; si hay superávit, en qué se usó. La Ciudad tuvo fuentes por $1,34 billones y aplicaciones por $2,07 billones: usó el superávit y deuda nueva para cancelar deuda vieja.

La regla es simple: superávit financiero más fuentes, menos aplicaciones, tiene que dar cero. Cuando no da cero, aparece una fila de "otros conceptos no informados". En este caso, $189.000 millones.

¿Qué parte del Estado porteño entra en estos números?

El esquema de la Ciudad se arma para cuatro subsectores: Administración Central, Organismos Descentralizados, Fondos Fiduciarios e Instituciones de la Seguridad Social. En la práctica, solo los dos primeros tienen datos.

Fondos fiduciarios: son patrimonios separados que el Estado aporta para un fin específico y que administra un tercero, el fiduciario (en la Ciudad, en general, el Banco Ciudad). La Ciudad sí los tiene, como los fideicomisos de SBASE, de la Corporación Buenos Aires Sur o del Autódromo. Pero la Cuenta de Inversión los informa por separado, junto a las empresas públicas, así que sus gastos e inversiones no aparecen en esta hoja.

Instituciones de la seguridad social: son las cajas que pagan jubilaciones y pensiones a los empleados públicos. La Ciudad no tiene: transfirió su caja a la ANSES en los años noventa. Su obra social, la ObSBA, es un ente público no estatal y tampoco se consolida.

Para comparar con provincias que sí tienen caja previsional propia, como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe, hay que tener en cuenta esta diferencia: allí el gasto en jubilaciones del sector público forma parte de las cuentas provinciales.

Vamos piso por piso con los números acumulados de enero a junio de 2026.

Ingresos: impuestos propios, con una ayuda de Nación

Entre enero y junio, la Ciudad recaudó $8 billones de ingresos corrientes, es decir, 8 millones de millones de pesos.

Más de la mitad, el 55 %, vino de un solo impuesto: Ingresos Brutos. Son unos $4,4 billones que pagan comercios, industrias y servicios por lo que facturan en la Ciudad.

Le siguen Inmobiliario ($570.000 millones), Sellos ($459.000 millones) y Automotores ($341.000 millones). En total, los impuestos propios aportaron el 73 % de los ingresos corrientes.

La coparticipación que gira la Nación (incluido Financiamiento Educativo) aportó apenas el 10 %, unos $0,79 billones. Pero hay un segundo canal que suele pasar desapercibido: $679.000 millones de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para financiar gastos corrientes. Es casi tanto como toda la coparticipación. Los ATN son, por definición, transferencias discrecionales del Poder Ejecutivo nacional.

Si se suman ambos canales, lo que llega de Nación pasa del 10 % al 18 % de los ingresos corrientes. La Ciudad sigue viviendo sobre todo de sus impuestos, pero no tanto como sugiere mirar solo la coparticipación.

Otro dato llamativo: la Ciudad cobró $262.000 millones de intereses, el 3,3 % de sus ingresos.

Cuadro 2. CABA: composición de los ingresos corrientes, enero-junio 2026 (miles de millones de $)

Concepto Monto % del total
Ingresos Brutos 4.410 55,0
Inmobiliario 570 7,1
Sellos 459 5,7
Automotores 341 4,3
Otros tributarios propios 61 0,8
Coparticipación y otros recursos de origen nacional 787 9,8
ATN para gastos corrientes 679 8,5
Intereses cobrados 262 3,3
Otros no tributarios 240 3,0
Venta de bienes y servicios 136 1,7
Otras transferencias (incluye Lotería de la Ciudad) 75 0,9
Total 8.019 100,0

Gráfico 1. CABA: composición de los ingresos totales, enero-junio 2026

Principales Ingresos de CABAFuente: esquema AIF GCBA, Planilla 1.4, devengado ene-jun 2026. Otros ingresos: no tributarios, venta de bienes y servicios, otras transferencias, otros tributarios e ingresos de capital.


Los ingresos de capital (venta de inmuebles, transferencias para obras) fueron casi nulos en el semestre.

Gastos: sueldos primero, obra pública después

El funcionamiento diario de la Ciudad costó $6,1 billones en gastos corrientes.

El rubro más pesado es el personal: 57 % del gasto corriente, unos $3,5 billones. Docentes, médicos, policías y administración. Es lo esperable en un gobierno que presta servicios directos de educación, salud y seguridad.

Le siguen los gastos de consumo (bienes y servicios no personales: limpieza, recolección, mantenimiento, etc.), con $1,58 billones (26 %), y las transferencias corrientes, con $912.000 millones (15 %). De esas transferencias, $753.000 millones fueron al sector privado y $159.000 millones a otros organismos públicos.

Los intereses de la deuda pesan muy poco: $91.000 millones, cerca del 1 % de los ingresos. Y acá aparece un dato curioso: la Ciudad cobró casi tres veces más intereses ($262.000 millones) de los que pagó. En términos netos, los intereses le dejaron $171.000 millones a favor.

Cuadro 3. CABA: composición de los gastos corrientes, enero-junio 2026 (miles de millones de $)

Concepto Monto % del total
Personal 3.510 57,4
Bienes de consumo 1.580 25,8
Servicios 23 0,4
Intereses de la deuda 91 1,5
Transferencias al sector privado 753 12,3
Transferencias al sector público y externo 159 2,6
Total 6.115 100,0

Cifras redondeadas. Se respetan las denominaciones de la Planilla 1.4 del GCBA. "Bienes de consumo" incluye servicios no personales, según la Cuenta de Inversión 2025.

Gráfico 2. CABA: composición de los gastos totales, enero-junio 2026

Principales gastos de CABAFuente: esquema AIF GCBA, Planilla 1.4, devengado ene-jun 2026. Gastos de capital incluyen inversión real directa, transferencias de capital e inversión financiera.

En gastos de capital invirtió casi $1 billón, y el 98 % fue a construcciones. Es decir, obra pública.

Sobre un gasto total de $7,1 billones, la inversión representó el 14 %.

Resultados: ahorro, superávit y regla de oro

Ingresos corrientes menos gastos corrientes da un ahorro corriente de $1,9 billones: casi un cuarto de todo lo que entró.

Con ese ahorro la Ciudad pagó toda su inversión y todavía le sobró. El resultado financiero, que es lo que queda después de cubrir gastos corrientes y de capital, dio un superávit de $917.000 millones (Cuadro 1).

Si se descuentan los intereses, el resultado primario fue de $1,01 billones. Como la Ciudad cobra más intereses de los que paga, el resultado sin contar ninguna renta financiera seguiría siendo holgadamente positivo.

Se cumple además la llamada regla de oro de las finanzas públicas: el gasto del día a día se paga con recursos corrientes, no con deuda. La deuda, si se usa, queda para inversión o para refinanciar.

El gasto del día a día no se paga con deuda.

Por debajo de la línea: en qué se fue el superávit

Con superávit, uno esperaría que la Ciudad no necesitara endeudarse. Sin embargo, colocó deuda igual: las aplicaciones financieras sumaron $2,07 billones y las fuentes $1,34 billones. Esa diferencia, unos $730.000 millones, se pagó con el superávit de $917.000 millones. Quedan unos $189.000 millones del superávit cuyo destino el esquema no explica: los vemos más abajo.

Cuadro 4. CABA: fuentes y aplicaciones financieras, enero-junio 2026 (miles de millones de $)

Fuentes financieras Monto Aplicaciones financieras Monto
Colocación de bonos 678 Pago de deuda flotante de años anteriores 1.496
Nueva deuda flotante 652 Amortización de bonos 444
Otras (préstamos de organismos y uso de caja) 5 Aumento de caja 125
Total fuentes 1.336 Total aplicaciones 2.065

Cifras redondeadas.

La deuda flotante son gastos que la Ciudad ya devengó (el servicio se prestó, la obra se certificó) pero todavía no pagó. En el semestre generó $652.000 millones de flotante nueva y, al mismo tiempo, canceló $1,5 billones de flotante que venía de años anteriores. Para dimensionarlo: al cierre de 2025 la Ciudad debía $1,36 billones a proveedores (cuentas a pagar de corto plazo, según la Cuenta de Inversión 2025).

En resumen: la Ciudad usó su superávit, más bonos nuevos y más flotante nueva, para pagar deudas atrasadas con proveedores y bonos que vencían. Y guardó un poco en caja.

Mirado en neto, la foto mejora. En bonos, la Ciudad colocó $678.000 millones y amortizó $444.000 millones: su deuda en títulos creció unos $234.000 millones. En deuda flotante, generó $652.000 millones y canceló $1,5 billones: la redujo en unos $844.000 millones. Sumando ambas, sus pasivos bajaron alrededor de $610.000 millones en el semestre.

Dicho de otro modo, la Ciudad cambió deuda con proveedores por deuda en bonos, y además achicó el total. Un detalle técnico ayuda a leerlo: el esquema está en etapa devengado, que registra el gasto cuando nace la obligación de pago (el bien se recibió o el servicio se prestó) y no cuando sale la plata. Por eso la deuda flotante aparece como fuente de financiamiento.

Los $189.000 millones que no cierran

En un esquema AIF la cuenta tiene que cerrar: el resultado financiero más las fuentes, menos las aplicaciones, debería dar cero. Acá no da cero.

917 + 1.336 − 2.065 = 188 (189 con los decimales)

Esos $189.000 millones quedan en una fila llamada "otros conceptos no informados". Equivalen a más del 20 % del superávit del semestre y al 2,4 % de los ingresos corrientes.

Cuando se abre por subsector, el residuo es todavía más llamativo. No es una diferencia chica: son dos diferencias grandes de signo contrario que se compensan en parte. La Administración Central tiene $489.000 millones sin explicar y los organismos descentralizados, −$301.000 millones. El neto da los $189.000 millones.

Cuadro 5. CABA: otros conceptos no informados por subsector, enero-junio 2026 (miles de millones de $)

Subsector Monto
Administración Central 489
Organismos Descentralizados −301
Total Administración Pública No Financiera 189

Una hipótesis razonable es que buena parte responda a movimientos de fondos entre la Administración Central y los descentralizados que no terminan de reflejarse en la consolidación. Pero es solo eso, una hipótesis: el esquema no lo informa.

Puede haber explicaciones técnicas, como diferencias entre lo devengado y lo efectivamente pagado o movimientos de fondos de terceros. Pero el punto es otro: cuando una cuenta pública no cierra y la diferencia no se explica, falta información. Y en finanzas públicas, lo que no se informa no se puede controlar: mientras esa diferencia no tenga explicación, ni la Legislatura, ni la Auditoría General de la Ciudad, ni los vecinos pueden verificar a qué corresponde ni si está bien registrada. Por eso, el Gobierno de la Ciudad debería detallar qué conceptos integran esa fila, ya sea en notas a la planilla o en la Cuenta de Inversión, y conciliar las diferencias entre la Administración Central y los organismos descentralizados para que la cuenta cierre.

Recomendaciones: una hoja sola no alcanza

El esquema AIF es una buena síntesis, pero publicado solo, sin notas ni anexos, queda flojo de papeles. Muestra los totales y no dice de dónde salen ni cómo se concilian. Cualquier estado financiero serio viene acompañado de notas que explican sus partidas; las cuentas públicas no deberían ser la excepción.

Para que la Legislatura, los órganos de control y los vecinos puedan leer y verificar esta hoja, el Gobierno de la Ciudad debería:

  1. Explicar los "otros conceptos no informados". Una nota que detalle qué compone esos $189.000 millones y por qué la Administración Central y los organismos descentralizados muestran diferencias de signo contrario.
  2. Conciliar el esquema con la contabilidad. Publicar un cuadro que vincule el AIF con los estados contables de la Cuenta de Inversión. Por ejemplo, que la variación de la deuda flotante coincida con el movimiento de las cuentas a pagar a proveedores.
  3. Mostrar los fondos que se mueven entre subsectores. Exponer las transferencias y el financiamiento entre la Administración Central y los organismos descentralizados antes de consolidar, que es donde probablemente esté parte del residuo.
  4. Abrir los rubros que hoy confunden. Separar bienes de consumo y servicios no personales, e informar el saldo y la antigüedad de la deuda con proveedores, que funciona como fuente de financiamiento.
  5. Publicar en formato abierto. Además del PDF, una planilla con series trimestrales comparables y una columna con el presupuesto vigente, para ver cuánto se ejecutó de cada línea.
  6. Publicar la ejecución física cada trimestre. El AIF dice cuánta plata se gastó, pero no qué se hizo con ella: cuántas obras, cuántas prestaciones, cuántos alumnos o pacientes atendidos. La Ciudad hace un seguimiento trimestral de metas físicas (Disposición 3/2026 de la OGEPU), pero es interno: lo que se publica es el balance anual de la Cuenta de Inversión, donde la Auditoría General de la Ciudad encontró programas sin resumen ejecutivo, metas informadas en cero y 170 de 228 programas sin indicadores relevantes.

También sumaría transparencia identificar los ATN recibidos (monto, fecha y destino) y anexar las cuentas de los fondos fiduciarios, cuya obra hoy no aparece en esta hoja.

Conclusión

Las cuentas de la Ciudad en el primer semestre de 2026 muestran solvencia: impuestos propios fuertes, ahorro corriente de casi un cuarto de los ingresos, más intereses cobrados que pagados y superávit después de invertir en obra pública. Con un matiz: casi uno de cada cinco pesos de ingresos llegó de Nación, y una parte grande por ATN, una vía discrecional.

Por debajo de la línea aparece la otra cara. Ese superávit se usó, junto con bonos nuevos, para ponerse al día con proveedores y pagar vencimientos. Y una parte, $189.000 millones, no tiene explicación en el propio esquema.

La lección sirve igual para un gobierno que para un hogar: no alcanza con mirar si "sobra" a fin de mes. Hay que mirar qué deudas se pagaron, cuáles se patearon y si la cuenta cierra.

Fuente: elaboración propia en base al esquema Ahorro-Inversión-Financiamiento de ejecución presupuestaria del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, etapa devengado, acumulado al segundo trimestre de 2026 (Anexo I, Planilla 1.4, Administración Pública No Financiera). La Ciudad publica este esquema todos los trimestres, como exige el Régimen Federal de Responsabilidad Fiscal (Ley 25.917).

Nota metodológica: las columnas de Fondos Fiduciarios y Cuentas Especiales y de Instituciones de la Seguridad Social figuran vacías en la planilla; los totales corresponden a la Administración Central y los Organismos Descentralizados. Los fideicomisos del GCBA se informan en la Cuenta de Inversión 2025, tomo Empresas

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